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domingo, 24 de abril de 2011

SHIKOMI-SAN



Se denomina Shikomi-san a las chicas que aspiran a convertirse en aprendizas de geisha. Normalmente comprenden edades entre los16 y los 20 años. Para ingresar en una okiya se debe contactar con la okasan de la misma y dar permiso paterno a la chica para poder comenzar con su educación. El contacto con la okasan suele darse por recomendación personal, es decir, a través de clientes, etcétera. Los padres llegan a un acuerdo verbal con la okasan (no escrito) : entre otras cosas, deben respetar el hecho de no poder contactar con su hija en un periodo de tiempo determinado. Este contrato se denomina kakae.
Estas chicas deben abandonar su hogar familiar para mudarse a la okiya. En su estancia en la okiya no tienen contacto alguno con su familia al menos en los primeros dos meses de estancia, ya que la chica debe acostumbrarse a no depender de ésta. Las shikomi-san se dedican a hacer ciertas tareas del hogar en la okiya, como limpiar, tender la ropa, etcétera. También se encargan de ayudar a las maiko a vestirse, maquillarse y desvestirse. Acompañan a sus hermanas mayores allá donde van, cargando con su shamisen u otros objetos que necesiten para realizar su trabajo. La hermana mayor u onesan (que se encarga de su tutela, y la shikomi-san debe estar disponible siempre que la maiko necesite ayuda. En muchas ocasiones, la chica debe quedarse hasta altas horas de la noche despierta, esperando a la llegada de su hermana mayor para ayudarla a desvestirse y quitarse el maquillaje.
La vida de una shikomi-san no es fácil. Debe acostarse tarde y levantarse temprano, acudir a las clases, hacer las tareas de la casa... Además, debe esperar a que todas las geishas hayan tomado el baño para poder bañarse ella, por lo que el agua suele estar fría para cuando llega su turno. Además, debe aprender el dialecto de Kyoto (Kyo-kotoba) para comunicarse. Este dialecto tiene su origen en la corte imperial, y tiene un tono suave y menos expresivo que el japonés corriente, por lo que muchas veces hay que leer entre líneas para adivinar qué se quiere decir.
La okasan se encarga de enseñarle a servir el té, cómo comportarse, cómo andar con el kimono, etcétera. Pero también debe asistir a unas clases preparatorias para maiko, con el objetivo de educarla en los conocimientos mínimos de este ámbito. Así, aprende a tocar la flauta, el shamisen, percusión y odori (baile tradicional japonés). Estas clases son financiadas por la casa de té, que se denomina minarai-jaya. Después de estar unos seis meses en la okiya, se considera que la shikomi-san está preparada para iniciarse como maiko, aunque esto depende también de la velocidad de aprendizaje de la chica.
Cuando se considera que la shikomi-san está suficientemente preparada para convertirse en maiko, debe presentarse a un examen de ingreso en el teatrokaburenjo, que abarca el ámbito de la danza y la música (shamisen, fue, percusión), sobre todo. Ambas asignaturas son las que la alumna ha ido aprendiendo en este periodo de tiempo. Es cierto que en algunas ocasiones, como es en el caso de las hijas de geishas o en el de bailarinas de danza tradicional japonesa, la chica no toma tantas lecciones, puesto que ya posee un conocimiento previo. Es por ello que el periodo de shikomi-san puede variar dependiendo de los conocimientos iniciales.
En cuanto a su vestuario, la shikomi-san normalmente viste como una chica japonesa normal, es decir, con ropa occidental. Sólo en el caso de que tenga que asistir a ciertos eventos viste un kimono houmongi (de visitas) de seda, o de otro estilo dependiendo del acontecimiento en cuestión. Lo mismo ocurre en el caso del examen de ingreso. Debe ir al examen impecablemente vestida, con un kimono de seda de mangas a la altura de la cintura, generalmente.
El peinado suele ser un moño o coleta simple. El maquillaje suele ser occidental, aunque puede prescindir de él si no está en un evento.
En caso de suspender el examen de ingreso, normalmente las chicas abandonan, puesto que muchas no están dispuestas a pasar tanto tiempo haciendo un gran esfuerzo como es el de estar tan pocas horas durmiendo, y acudiendo a clases mientras que debe compaginarlo con las tareas que debe hacer en la okiya.
En caso de aprobar, la okasan acompaña a la shikomi-san al templo de su zona para asignarle un nombre artístico. Los nombres dependen de lo que se quiere conseguir de la chica: buena situación económica, talento artístico... Pero los nombres de una misma okiya comienzan por un prefijo, normalmente derivado del nombre de su hermana mayor. Durante este periodo de tiempo, la shikomi-san ya puede peinarse, vestirse, etcétera, como una maiko, aunque no está oficialmente declarada como tal por el momento.
Finalmente, se declara a la shikomi-san como maiko en una celebración denominada musubi (matrimonio). En Kyoto, la hermana mayor se emparenta con su nueva hermana menor mediante el ritual sansan-kudo, que se da también en las ceremonias nupciales. Consiste en tomar tres sorbos de sake de tres tazas diferentes que va ofreciendo la hermana. A esta celebración tan importante para la carrera de la geisha pueden asistir un número limitado de familiares. Este evento se celebra en el salón de té. La duración suele ser inferior a quince minutos.
En los últimos años esta práctica no se lleva a cabo tan a menudo, puesto que se considera en algunas okiya que es mejor que empiecen directamente comomaiko, sobre todo en el caso de que la aprendiza tenga una edad mayor de la media, como a partir de los 20 años de edad. En casos más extraños el periodo de aprendizaje comienza como geiko (geisha) directamente, como le ocurrió a Liza Dalby, aunque se prefiere por lo general seguir el periodo de aprendizaje tradicional.
(Fuente: Geigi Gakko)

miércoles, 13 de abril de 2011

Doncellas del placer.

Una geisha (芸者?), pronunciado gueisha, es una artista tradicional japonesa.  Normalmente eran educadas desde la infancia en diversos artes como la danza, la música clásica, o la narración, entre otras.
En la región de Kinki los términos geiko (芸妓?) y, para aprendiz de geisha, maiko (舞妓?) han sido usados desde la restauración Meiji. Las geishas fueron bastante comunes en los siglos XVIII y XIX; hoy en día aún existen, pero su número ha disminuido.
La concepción de Geisha como dama de compañia o prostituta refinada, está muy extendida en occidente, sin embargo, esta concepción no se ciñe estrictamente a la naturaleza de las Gheisas niponas.

Historia y evolución

Las geishas se originaron como profesionales del entretenimiento; originalmente la mayoría eran hombres. Mientras las cortesanas profesionales brindaban entretenimiento sexual, las geishas usaban sus habilidades en distintas artes japonesas, música, baile, y narración. Las geishas de ciudad (machi) trabajaban independientemente en fiestas fuera de los "barrios de placer", mientras que las de barrio (kuruwa) lo hacían dentro de éstos. Al declinar el nivel artístico de las cortesanas, las geishas —hombres y mujeres— tuvieron mayor demanda.


Los geishas masculinos (algunas veces conocidos como hōkan 幇間 o taikomochi 太鼓持) comenzaron a declinar, y para el 1800 las geishas femeninas (conocidas originalmente como onna geisha, literalmente ‘geisha mujer’) los superaron en número de tres a uno, y el término "geisha" comenzó a usarse para referirse a las mujeres con habilidades para el entretenimiento, como hoy en día.

Tradicionalmente, las geishas comenzaban su entrenamiento a una corta edad. Algunas jóvenes eran vendidas a las casas de geishas en su niñez, y comenzaban su entrenamiento en varias artes tradicionales casi inmediatamente.
Durante su niñez, las geishas a veces trabajaban como criadas o asistentes de las más experimentadas, y luego como aprendices de geisha (maiko) durante su entrenamiento. Esta tradición de entrenamiento existe en otras disciplinas de Japón, el estudiante deja su hogar, comienza a hacer trabajos hogareños y asistir a su maestro, para finalmente convertirse en uno.

 

 

Etapas para ser Geisha

Tradicionalmente, las geishas comienzan su entrenamiento a una edad muy temprana. De hecho algunas niñas eran vendidas a casas de geishas ( "okiya"), esto era común entre las personas más pobres sin recursos. También las hijas de las geishas solían ser educadas como geishas, como sucesoras ( "atotori", que significa heredero).

Primera etapa shikomi

La primera etapa de la capacitación se llama shikomi. Cuando una niña llega a la okiya, es puesta a trabajar como empleada doméstica, haciendo todo aquello que se le ordene. El trabajo normalmente era duro, con la intención modelar y fortalecer el caracter de las niñas.
Las más jóvenes de la casa tenían que esperar hasta altas horas de la madrugada a que regresaran las de sus citas y compromisos.
Durante esta etapa de capacitación, la joven acudía a clases en el hanamachi (la escuela de geishas). Actualmente, esta etapa de formación todavía existe, allí se enseña a las jóvenes el dialecto tradicional, las costumbres y tradiciones, y la vestimenta de la "karyūkai."
Una vez que se dominaban las artes propias de una geisha, se aprobaba una prueba final, y un difícil examen de danza, eran ascendidas a la segunda etapa de formación: minarai.

 

Segunda etapa minarai

En esta segunda etapa eran relevadas de sus tareas domésticas. En esta etapa se centraban más en la formación sobre el terreno real, asistiendo a banquetes y fiestas en el que los clientes eran atendidos por geishas, aunque las aprendizas solo observaban y no participan hasta llegar a un nivel avanzado.
Una minarai podía asistir a las fiestas que atendiera su onee - San ( "onee - San", que significa "hermana mayor", y es la Minarai superior).
Normalmente también, trabajaban en estrecha colaboración con una casa de té (llamada "minarai - jaya"), para aprender de la "oka - San" (titular de la casa de té). Estas técnicas no se enseñan en la escuela, así como tampoco la adquisición de habilidades como la conversación, que solo puden ser adquiridas a través de la práctica. Esta etapa sólo dura alrededor de un mes más o menos.

 

Tercera etapa maiko

Después de un breve período de tiempo, comenzaba la tercera (y la más famosa) etapa de formación, llamada maiko.
Las maiko son aprendices de geishas, esta última fase puede durar años. Las maiko aprenden de sus geishas mentoras y las siguen en todos sus compromisos. Esta relación es muy importante. La onee - San enseña a su maiko todo lo que concierne al trabajo en el hanamachi, su enseñanza es vital. Ella le enseñará las formas correctas de servir el té, el juego del shamisen, los bailes, la conversación, etc.
La onee - San ayuda incluso a buscar el nombre nuevo con el que la maiko entrará a la vida profesional de kanji, también los símbolos relacionados con su propio nombre.
Las geishas parecen mujeres propensas al "coqueteo", pero realmente son recatadas e inocentes.
Después de un período corto de unos seis meses (en Tokio) o hasta cinco años (en Kyoto), la maiko es ascendida al nivel de auténtica geishas, en ese momento empiezan a cobrar el precio completo de las horas que dedican al trabajo. La Geisha permanecer como tal, hasta que se jubila.

 

 

Geisha moderna

Las geishas modernas aún viven en tradicionales casas de geisha llamadas okiya en áreas denominadas hanamachi (花街 ‘calle de flores’), generalmente durante su aprendizaje, pero muchas geishas experimentadas eligen vivir en sus propios apartamentos. La elegante y alta cultura en la que viven las geishas se llama karyūkai (花柳界 ‘el mundo de las flores y sauces’).
Las jóvenes con aspiraciones a geisha comienzan su entrenamiento después de completar los primeros años de secundaria o incluso en secundaria o estudios superiores, empezando su carrera en la adultez.

Las geishas aún estudian instrumentos tradicionales como
  • el shamisen (三味線?)
  • el shakuhachi (尺八, flauta de bambú)
  • el taiko (太鼓, tambor)
  • canciones tradicionales,
  • baile japonés clásico,
  • sadō (茶道, ceremonia japonesa del té),
  • ikebana (活花, arreglos florales),
  • literatura
  • poesía.

Mirando a otras geishas, y con la ayuda de las dueñas de las casas de geishas, las aprendices se vuelven habilidosas en la compleja tradición de elegir y usar kimono, y en el tratar con los clientes.
La ciudad de Kioto mantiene fuerte la tradición de las geishas, y dos de los más prestigiosos y tradicionales distritos de geishas, Gion y Pontochō, están en esa ciudad. Las geishas de estos distritos son conocidas como geiko. Los hanamachi de Tokio, Shimbashi, Asakusa y Kagurazaka son también bastante conocidos.
En el Japón moderno, las geishas y maiko son bastante inusuales. En los años 1920 había alrededor de 80.000 geishas en Japón, pero hoy en día hay aproximadamente 1.000. De todas maneras, en el distrito Gion de Kioto, los visitantes pueden observar algunas maiko por las calles yendo o regresando de una cita.
Una economía ralentizada, pocos intereses en las artes tradicionales, la inescrutable naturaleza del mundo de las flores y sauces, y el costo de este servicio han contribuido en que la tradición decline.
Las geishas son contratadas para asistir a fiestas y encuentros, tradicionalmente en casas de té (茶屋, chaya) o tradicionales restaurantes japoneses riotei (料亭 ryōtei). Su tiempo es medido según lo que se demora en consumirse un palo de incienso (llamado senkodai (線香代 'senkōdai') o ‘palo de incienso tarifario’) o gyokudai (玉代?) (‘joya tarifaria’). Otro término para trazar la tarifa es ohana (flores tarifarias). El cliente hace el convenio a través del sindicato de geishas (検番 kenban), que mantiene el horario de cada geisha y hace sus citas de entretenimiento o entrenamiento.

 


Geishas y prostitución

Aún existe cierta confusión, especialmente fuera de Japón, sobre la naturaleza de la profesión de las geishas. Este tema se ha complicado debido a las prostitutas japonesas, particularmente en onsen, que quieren ligarse al prestigio de las geishas promocionándose como geishas ante los turistas (japoneses y extranjeros).
Tradicionalmente, la geisha debe mantenerse soltera (o retirarse después del matrimonio), aunque no es poco común que tengan hijos. Mientras que los compromisos generalmente incluyen coquetear e incluso bromas sugerentes (no obstante codificados en maneras tradicionales), nunca incluyen actividad sexual, y una geisha no es pagada por sexo, aunque algunas pueden elegir tener una relación que incluya el sexo con algún cliente fuera de su rol como tal. Y debido a que estas relaciones están vinculadas con la capacidad del cliente de pagar por los servicios tradicionales, el argumento puede ser que es simplemente una manera complicada de prostitución.
Fue tradicional para las geishas tener un danna, o cliente habitual. Un danna era generalmente un hombre adinerado, algunas veces casado, que tenía recursos para financiar los costos del entrenamiento tradicional de la geisha y otros gastos considerables.
Aunque una geisha y su danna podrían estar enamorados, la relación está sujeta a la capacidad del danna de entregar algún aporte financiero. Los valores y convenios ligados a este tipo de relaciones no son bien comprendidas, incluso entre los japoneses.
Se especula sobre la venta de la virginidad de las geishas y de su cuerpo a un solo cliente (hasta que el danna se cansara y entonces se buscaría otro), algo que era usual. La publicación de la novela Memorias de una geisha generó gran polémica sobre este tema, normalmente acallado y negado por las novelas y los escritores románticos.

 

Apariencia

La apariencia de una geisha cambia a lo largo de su carrera, desde la femenina y maquillada maiko, hasta la apariencia madura de una geisha mayor y consolidada.

 

Maquillaje

Hoy en día, el tradicional maquillaje de la aprendiz de geisha es una de las características más reconocibles, aunque las geishas experimentadas generalmente usan el característico maquillaje de maiko, consistente en la cara totalmente blanca, durante presentaciones especiales.
El maquillaje tradicional de las aprendices de geisha consta de una base blanca (originalmente hecha con plomo), el uso de lápiz labial rojo y adornos rojos y negros alrededor de los ojos y cejas.
La aplicación del maquillaje es difícil de perfeccionar y es un proceso bastante largo. El maquillaje es aplicado antes de vestirse para evitar ensuciar el kimono. Primero, una sustancia de aceite o cera, llamada bintsuke-abura, se aplica a la piel. Luego, un polvo blanco es mezclado con agua para formar una pasta que se aplica con una brocha de bambú. El maquillaje blanco cubre la cara, cuello, pecho y manos, con dos o tres áreas sin pintar (formando una "W" o "V") cerca de la nuca, para acentuar esta zona erótica, y una zona descubierta de piel alrededor del pelo, que crea la ilusión de una máscara.
Luego que la base es aplicada, una esponja es pasada por la cara, cuello, pecho y nuca para absorber el exceso de humedad y lograr uniformidad en la base. Luego los ojos y cejas son remarcadas. Tradicionalmente se usaba carboncillo, pero hoy en día se utilizan cosméticos modernos. Las cejas y el borde de los ojos son pintados de negro; las maiko además usan rojo alrededor de los ojos.
Los labios son pintados con una brocha pequeña simulando un contorno de labios sensual. El color viene en un palo pequeño que es mezclado con agua. Azúcar cristalizada es añadida para dar brillo a los labios.
Durante los primeros tres años, una maiko usa su maquillaje casi constantemente. Durante su iniciación la maiko es ayudada por su "hermana mayor" (una geisha experimentada que se convierte en su mentor) o la "madre" de su casa de geishas. Después debe aplicarse el maquillaje por su cuenta.
Después que una geisha ha trabajado durante tres años, cambia su maquillaje a un estilo más apagado. La razón es que se ha vuelto más madura, y el estilo simple la muestra en su belleza natural. Para ocasiones formales la geisha madura aún utiliza maquillaje blanco. Para las geishas sobre treinta años, el maquillaje blanco es utilizado solo en bailes especiales que lo requieren.

 

Atuendo

Las geishas siempre utilizan kimono. Las aprendices de geisha llevan coloridos kimonos con extravagantes obi. Las geishas mayores utilizan estilos y diseños más apagados. También es importante destacar la longitud de las mangas. Las aprendices (maiko) utilizan furisode de mangas que llegan casi hasta el suelo. Según van avanzando de edad y nivel en la profesión, las mangas tornan a tomesode, más cortas y de color más oscuros y de corte más elegante.
El color, diseño y estilo del kimono dependen de la estación y evento en el que las geishas están atendiendo. En invierno, las geishas pueden ser vistas llevando un "abrigo" adornado con seda pintada sobre su kimono. Los kimonos forrados son usados durante estaciones frías, y los normales durante el verano.
La geisha utiliza sandalias de suela baja de madera y laca, llamadas zori y en interiores llevan sólo tabi (calcetines divididos en los dedos). En climas inclementes las geishas utilizan zuecos de madera, llamados geta. Las maiko llevan altísimos zuecos negros, okobo.
Maikos: El kimono de una maiko, difiere mucho del de la Geisha. Es muy llamativo, y con fondos estampados, siendo el dibujo del mismo muy elaborado. El kimono, es un trabajo artesanal, estampados en hermosas sedas, y hechos a la medida de cada maiko. Cada maiko cuenta con una colección variada, para las distintas ocasiones y estaciones del año. Este estilo tan colorido del kimono usado en la etapa de maiko, se denomina Furisode. El kimono de la maiko cuenta además con la característica de tener largas mangas, llegándole incluso hasta los talones, éstas se van acortando a medida que avanza en su aprendizaje, y también va cambiando el estilo de kimono.

Como ya os comenté anteriormente, el cuello del kimono de la maiko es de color rojo, y una franja en la parte baja de su kimono, también es de ese color. Esta combinación (naga-juban), sólo la llevan las maiko que están en su fase inicial de aprendizaje. Adicionalmente, el kimono lleva motivos decorativos en el dorso, que depende también de la jerarquía que tenga, la maiko en su fase inicial de entrenamiento los lleva en ambos costados, y la maiko avanzada sólo de un lado.


Geisha: Las geishas por su parte, utilizan kimonos mucho más discretos, son colores más bien planos, sin estampados, o si los llevase no tan llamativos a primera vista. Al igual que las maikos, sus kimonos son hechos a mano, a medida y en hermosas telas de seda, respetando las estaciones y las ocasiones a ser usado. Una geisha de categoria cuenta con 24 o más kimonos en su haber. Los colores más usados por las geishas de edad más avanzada son el beige, el gris, y el azul oscuro.
El cuello que llevan debajo del kimono es de color blanco, y la banda que lleva en la parte baja del kimono (naga-juban) es de color rosado. El kimono no lleva ningún tipo de elemento decorativo en el dorso.

 
 
 
Obi

Hasta por el Obi las reconoceréis!!! =O). El Obi es el cinturón que va desde la parte baja del pecho, un poco más abajo de los senos, y que va hasta la parte baja del abdomen. El mismo, además de su función decorativa, le sirve tanto a la geisha como a la maiko para reforzar la espalda, y poder mantener la postura que utilizan sentadas de rodillas por más tiempo, es decir les sirve de soporte.


Maikos: El Obi de las maikos mide aproximadamente 5 metros de largo, con hermosos diseños de fondo, y elegantemente terminados con hilos en dorado y plata. El obi se ata en la parte trasera, pero sus extremos se dejan sueltos, llegándoles incluso a sus talones.

Geisha: Se denomina maru-obi el obi usado por las geishas. Éste es menos ancho que el de las maiko, aproximadamente 60 cms y mide 4 metros de largo. El mismo se pliega en dos, como formando una almohadilla y es anudado de forma cuadrada en el dorso.
 

 

 

 

Obi-Jime


Es una cuerda que se usa a manera de cinturón, en medio del Obi. Fue introducido en Japón junto con el Budismo, razón quizás la que explica que sirva de elemento decorativo en muchos templos y santuarios.

Maikos: El Obi-jime tiene un ancho de tres centímetros y medio, y es de diferentes colores vistosos, rojos, verdes, amarillos, rosas, dorados.

Geisha: Es mucho más estrecho que el de las maikos, de 2 cms aproximadamente, y son usados en colores pasteles pálidos.


 
 
 
 
 
 
 

Obi-Dome
Es como una especie de pasador, que se coloca a nivel de la cintura frente al Obi.

Maiko: Son llamados pocchiri, y suelen ser muy decorados, en coral, amatista, jade, agatas, y son muy pesados.

Geisha: Como de costumbre, son más pequeños que el de las maikos, y menos elaborados, algunas incluso ni los utilizan. Son hechos con conchas de tortuga, de coral y de otros materiales.

 
 

 

Obi-Age
Es una larga y estrecha banda de seda, que ayuda a mantener el obi en su sitio.

Maiko: Es de color rojo, con detalles decorativos en color dorado o plata, y el mismo es visible (debajo del Obi)
Geisha: Es de color rosa, o de cualquier color pastel pálido, no es visible ya que se coloca en el interior del Obi.

 
ERI

El eri es el cuello del kimono. Es una banda de tela larga y estrecha.

Maiko: Es de color rojo, y lleva bordado detalles decorativos en hilos dorados y plata, y pequeñas perlas de nácar. En éste se borda el escudo de la Okiya a la que pertenece la maiko. Debido a lo ornamentado en detalles, el cuello se vuelve pesado.

Geisha: Cuando se realiza la ceremonia del erikae, se realiza el cambio del cuello del rojo al blanco. Éste carece de detalles decorativos.


 

Tabis


Son los calcetines blancos, que tanto las maikos y las geishas llevan con las sandalias o suecos. Se cosen con una separación en los dedos, para que sea más fácil de ponerse el calzado respectivo, y los mismos son hechos a la medida de los pies de las maikos y geishas.
 


 
 
 
 
 
 
 
 
Hakimono

 
Es el nombre genérico que recibe el calzado usado por las maikos y las geishas, una vez más varia de una a otra.

Maiko: Utilizan sandalias o suecos, llamadas Okobo de aproximadamente 10 cms de alto son de paulownia, que es una madera autóctona de Japón. La cinta que va entre los dedos, cambia de color a medida que avanza en su aprendizaje, comenzando por el rojo, continua el rosa, y finalmente el color lila. Los okobo llevan un cascabel dentro, por lo que es normal que cuando se escucha uno, una maiko debe de estar a punto de aparecer a nuestros ojos.

Geisha: Las geisha también llevan suecos y sandalias, éstos reciben el nombre de Geta, pero son mucho más bajos que los de la maiko.

En verano, tanto las maikos y las geishas utilizan las sandalias lacadas en negro, ya que con la transpiración la otra madera se mancha, y era muy antiestético ver las manchas en las sandalias cuando se dejaban en la entrada de las ochayas.



 
 
Otro tipo de sandalia, que llevan tanto las maikos y las geishas, son las zori. Éstas son en cuero, y van recubiertas en la parte superior de una especie de material parecida al tatami.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Ozashiki-Kago


Es una bolsa, a manera de saco, y con forma de caja o bombonera que utilizan tanto geishas como maikos. Como de costumbre, el de las maikos es de colores llamativos y estampado, y el de las geishas es más discreto y en colores pasteles.

Éste se ha sustituido en la actualidad por un bolso de mano, pero con las mismas características en cuanto al color, para diferenciar a maikos y geishas.
 
 
 
 
 
 
Kasa


Son los famosos paraguas o sombrillas, que están realizados en hermosas telas de seda, y en un delicado bambú. En la antigüedad, su utilización estaba muy extendida, de hecho era un implemento necesario y distintivo tanto de geishas y maikos, hoy en día es poco frecuente su uso. Como de costumbre, los colores son el punto característico de su diferenciación. Las maikos los usaban en color rojo, y las geishas en color rosa, u otros colores pasteles pálidos.
 
Cuando la geisha decide retirarse de la vida pública, se realiza la última ceremonia dentro de su vida como geisha. La ceremonia se denomina Hiki-iwai, y puede tener varias connotaciones en la actualidad, que la geisha ha alcanzado edad avanzada para las labores propias de una geisha, porque se quiere retirar definitivamente, porque se casa, o porque decide abrir su propia ochaya, o una okiya, e incluso otro tipo de negocio dentro del hanamachi.

En la antigüedad, una geisha se podía retirar cuando su danna pagaba la totalidad de su deuda con la okaasan de la Okiya.

En cualquier caso, la geisha debe preparar esta celebración, invitando a todas que la han ayudado durante su carrera, incluyendo la okaasan, y a sus colegas del hanamachi. La geisha ofrece de regalo a sus compañeras, oneesan, y okaasan cajas con arroz, las cuales expresan la gratitud y llevan un mensaje oculto. Si el arroz es blanco y cocido, quiere decir que no volverá más al hanamachi, mientras que si está llena de arroz y de judías rojas, existe una posibilidad de que vuelva.

Dentro de la Okiya la geisha recibe un papel, como símbolo de su liberación. Éste es triangular, y lleva caligrafiado el nombre de la geisha, su verdadero nombre y el kanji hiki-iwai.
 
Muy pocas geishas corrían con la suerte de ser esposadas, una quimera el amor, la mayoría han muerto solas y abandonadas.





Peinado

Los peinados de las geishas han ido variando a través de la historia. En el pasado, era común para las mujeres usar el cabello suelto en algunos periodos, pero recogido en otros. Durante el siglo VII, las mujeres comenzaron a usar siempre el cabello recogido nuevamente, y fue durante este tiempo que se adoptó el tradicional peinado shimada, un tipo de 'moño' usado por geishas experimentadas.
Hay cuatro tipos de shimada: el taka shimada, un gran moño utilizado generalmente por jóvenes solteras; el tsubushi shimada, un chignón más aplastado utilizado por mujeres mayores; el uiwata, un chignón que es vendado con un pedazo de cinta de color; y un estilo que representa un melocotón dividido, usado solo por las maiko.
Estos peinados son decorados con elaborados peines y horquillas. En el siglo XVII y después de la Restauración Meiji, los peines de cabello eran grandes y vistosos, generalmente utilizados por mujeres de alta clase. Después de la Restauración Meiji y en la era moderna, los peines menos vistosos y pequeños se volvieron populares.
Muchas geishas modernas usan pelucas en su vida profesional. Deben ser cuidadas regularmente por artesanos habilidosos. El tradicional arte del peinado está en vías de extinción.

 

La geisha en la cultura popular

El creciente interés en la apariencia exótica de las geishas ha creado varios fenómenos culturales en Japón y occidente, recientemente las líneas de maquillaje inspiradas en las geishas fueron llevadas a occidente luego de la popularidad alcanzada por la novela y película Memorias de una geisha, que se encuentra muy por debajo del realismo de la autobiografía Vida de una geisha, de la geisha Mineko Iwasaki con la colaboración de Rande Brown.
En 1999, la cantante estadounidense Madonna apareció en el video musical de Nothing Really Matters en una vestimenta inspirada en el de las geishas con un maquillaje blanco.
En 2005, la compañía japonesa de videojuegos Tecmo lanzo la cuarta entrega de Dead or alive donde aparecía una nueva personaje jugable llamada Kokoro, la cual es una joven de 17 años que entrena con su madre para convertirse en una geisha, a pesar de negarse al principio a seguir su adiestramiento, al final del videojuegos se puede apreciar como supera su negatividad y logra convertirse en una tradicional geisha al igual que su madre; En el intro del juego y en varios promocionales así como en el manual del juego se le puede ver con un kimono rosa tradicional de las geishas, irónicamente este no puede ser usado durante el juego.
En Código Lyoko, una serie creada por Antefilms (actualmente MoonScoop), se puede ver que una de las protagonistas, Yumi Ishiyama, lleva un traje de Geisha cuándo entra en LYOKO. En la 4ªtemporada de esta misma serie la podemos ver como una especie de "Geisha futurista", al igual que Ulrich con su traje de samurái.

 

Una geisha occidental

Hasta el 19 de diciembre del 2007 el título de geisha era reservado sólo para mujeres niponas que aprobaban un entrenamiento tradicional de varios años.
Por primera vez en cuatrocientos años de historia de esta institución una antropóloga australiana llamada Fiona Graham originaria de la ciudad de Melbourne fue aceptada como una geisha luego de un largo proceso de aprendizaje y habilidades artísticas a la que es sometida toda aspirante a ser geisha. Graham señaló que su interés por el mundo de las geishas comenzó a los 15 años, cuando inició un programa de estudiantes en Japón, donde se matriculó en la Universidad de Keiō antes de doctorarse en antropología. Sayuki (como es conocida como geisha) sigue estudiando para perfeccionar este arte.

Fuente: http://pasion-japon.com/

domingo, 10 de abril de 2011

GEISHA



Si tan solo hubieras preguntado
No sería difícil vestirse capa tras capa de ausencias,
cepillar los cabellos con mares de ansiedades,
alargar las uñas con esmaltes y corales,
desgastar el calzado sin pisotear los sueños,
rizar abanicos de sales, delinear espejos dormidos.

Si tan solo hubieras preguntado
Se habrían preparado las huidizas horas,
el blanco maquillaje, la boca de cerezos,
desplegando las tradicionales danzas,
rompiendo la noche con jugueteos y pláticas,
risas cantarinas de gorriones y golondrinas.

Si tan solo hubieras preguntado
Dos lunas negras radiantes esperarían bajo los arcos,
vestidas de rojos ensueños, brillantes luceros,
reflejos eróticos del fuego exuberante de su piel.
Curva alargada sobre su hambrienta boca,
rosados melocotones, saciando cadmios calendarios.

Si tan solo hubieras preguntado
Columna de bambú aprisionada a su pecho,
entre sus manos artesanas transpirando mieles.
Almendros, canelas, aromas de fresco musgo sobre el tapiz de arroz,
borrando de una vez por todas las frías estaciones.
Si tan solo hubieras preguntado

JEM WONG
09.08.07

sábado, 9 de abril de 2011

Parte II - Las geishas después de la Segunda Guerra Mundial.



La llegada de la II Guerra Mundial provocó muchos cambios culturales, y muchas geishas tuvieron que retirarse de su oficio por evitar peligro en las principales ciudades en las que estaban, por lo que normalmente tuvieron que irse a trabajar al mundo rural y a industrias. Durante la Segunda Guerra Mundial, las geishas no trabajaron como tales. Muchas de ellas, en los años posteriores a la guerra, habían muerto o habían formado una familia. En cambio, un pequeño número de geishas continuaron su oficio a partir de la posguerra. En consecuencia, la población de geishas a partir del año 1946 diminuyó considerablemente. En cambio, a partir de este año aquellas chicas que se convertían en geisha no lo hacían por tener una situación económica familiar en crisis, como era el caso en años anteriores, sino por decisión propia.





Las geishas comenzaron su actividad laboral de nuevo en los años 1946 y 1947. Aparte de los cambios culturales, las geishas debieron enfrentarse al cambio de clientela: solían ser peronajes de la élite militar, y oficiales de la ocupación americana en Japón. Durante estos años de crisis, surgieron las llamadas "pan-pan" o prostitutas que buscaban clientes en las calles. Éstas se hacían pasar por geishas. En 1946, se escribió una ley que diferenció claramente la actividad de las geishas y las prostitutas. Yoshiwara cerró sus puertas, y el mizuage quedó completamente prohibido. Se prohibió, también, la adopción forzada de muchachas para las okiya. Algo que no ha cambiado tras la Segunda Guerra Mundial es la costumbre de celebrar los festivales de las geishas, como el Miyako Odori, y las celebraciones de la religión sintoísta y budista. Las artes a aprender se mantuvieron, al igual que la manera de vestir, etc. Hoy en día, las geishas y okasan más longevas critican a las nuevas maiko por ser menos serias y aplicadas que las maiko de entonces. Creen que la educación que tienen las geishas de hoy en día no es tan exquisita como entonces. Y los procesos de aprendizaje eran mucho más duros que ahora. Hoy en día, el mundo de la Flor y el Sauce, sus hábitos, su día a día, son muy diferentes a la forma de vida japonesa actual. Esto es algo por lo que se sienten muy orgullosas las geishas que se educaron antes de la II Guerra Mundial. Actualmente, las hanamachi y las okiya están mostrando el mundo de la Flor y el Sauce de manera que se dé a conocer para que esta tradición centenaria no se pierda a pesar de los grandes cambios culturales. Desgraciadamente, en la actualidad el número de clientes que contratan geishas para sus fiestas está decreciendo.





Mineko Iwasaki en los años 60, época en la que se produjo un importante resurgimiento de las geishas. En 1996, se creó la Fundación de Fomento de las Artes en Kyoto. Más conocida como
Ookini-Zaidan ("ookini", en el dialecto de Kyoto, significa gracias). Al ser miembro de esta asociación, se aporta una cantidad de dinero que ayuda económicamente al mantenimiento de las okiya y del hanamachi. Por miembro, se pagan unos treinta mil yen (doscientos cuarenta y un euros, aproximadamente) al año. A cambio, el miembro tiene la oportunidad de obtener invitaciones para los festivales de las cinco hanamachi de Kyoto y ofertas para obtener buenos asientos en los festivales especiales como el festival Jidai, celebrado en octubre. También reciben una invitación para una fiesta anual. Los miembros son presentados a una okiya para contratar a unas geishas en un banquete. Hay que tener en cuenta que las okiya sólo aceptan contratos con clientes previamente presentados por clientes o gente de confianza. En 1996, la fundación Ookini-Zaidan apoyó una iniciativa muy interesante: nombrar a las geisha o maiko más célebre en cuanto a talento con el título de "talento artístico". Cada año se eligen varias maiko o geiko que destacan por sus conocimientos artísticos, y son nombradas con este título. De esta manera, se fomenta la formación de las geishas y las motiva. Las maiko, al ser únicas en Kyoto, participan en campañas publicitarias, turísticas, etc, y viajan a otros países para representar su país. Algunas geishas, incluso, tienen una carrera aparte o aprenden un idioma aparte del japonés. También se han puesto de moda los estudios fotográficos para convertirte en geisha o maiko por un día. Esto aporta benficios para los trabajadores que se dedican a confeccionar y a crear los kimonos y los complementos propios de una geisha o maiko. Muchos turistas compran kanzashi, kimonos, etc. Al menos hay algo de esperanza, ya que el mundo de la Flor y el Sauce se está dando, a lo largo de los últimos años, más a conocer.
Fuente - www.geigi-gakko.castillejo.org

jueves, 7 de abril de 2011

Parte I - Las geishas antes de la Segunda Guerra Mundial

Las geishas son prácticamente modernas, pero una fecha que cambió algunas características de las geishas fue la II Guerra Mundial. Es cierto que a lo largo de toda la historia de Japón han existido ciertas mujeres que tenían algún parentesco con las geishas, pero la geisha en sí tiene el origen en hombres que animaban fiestas. Estos animadores de fiestas se llamaban honko. También había un grupo de hombres que asistían a banquetes para entretener a los clientes que tocaba el tambor, se llamaban taiko-mochi. 
Un día, en 1751 aproximadamente, una mujer fue a un banquete como onna taiko-mochi, y se cuenta, tuvo tanto éxito que a partir de entonces los clientes querían a mujeres en sus fiestas, no sólo hombres. Estas mujeres recibieron el nombre de geiko, término que todavía se le da a las geishas de Kyoto. El origen de las geishas se remonta al período Heian. En el año 794, la capital se trasladó a Heian-kyo, la actual Kyoto. En esta ciudad vivían los personajes más ilustres del país, y en ella se crearon y fomentaron grandes formas de arte. Entre otras, las bailarinas tuvieron un gran éxito durante estos años. Eran hijas de adinerados que, para cubrir las crisis económicas, trabajaban como bailarinas. Desgraciadamente, no todas las jovencitas hijas de nobles tenían el mismo destino: algunas iban a trabajar como prostitutas. Las shirabyoshi eran cortesanas a la vez que bailarinas de gran talento. La cultura de la época estaba en pleno auge, dando una gran importancia al arte. Las shirabyoshi se considera que aparecieron aproximadamente entre los años 1100 y 1600 d.C. Se consideraban unas mujeres muy sensuales y provocativas que entretenían a la élite social de la época. Años después surgió el término ukiyo, que en un principio significaba "el mundo flotante de miseria". En esos años la sociedad sufría una época de pesimismo, a la vez que hubo un gran auge cultural y de costumbres, entre otras cosas, nació el zen y la ceremonia del té (de origen chino). La ceremonia del té llegó a convertirse en un ritual muy importante de la élite durante los siglos XV y XVI. A consecuencia de ello, nació un estilo arquitectónico idéntico al de las actuales casas de té, ryotei, etc. Durante estos siglos se escribieron maravillosas obras de teatro Noh. En 1589, el shogun Hideyoshi autorizó la construcción de un barrio del placer en Kyoto, cerca del palacio imperial. Las cortesanas, consideradas unas prostitutas de lujo, atrayeron la clientela adinerada. Los locales en los que se ofrecían sus servicios se llamaban mizujaya. La edad de Oro (desde 1600 a 1750) tuvo una rica sociedad y cultura. La sociedad se
dividió en diversas clases, entre las que se encontraban a los samuráis en lo más alto y los vagabundos, o los no humanos en lo más mediocre de la pirámide social. Se crearon duras reglas a cumplir por los ciudadanos, y por ejemplo, el amor pertenecía a los burdeles, según la ley. Dado a las grandes diferencias entre la élite y el pueblo, los comerciantes crearon una nueva cultura, la cultura popular. En 1629, les fue prohibido a las mujeres interpretar papeles en el teatro. Por lo tanto, los papeles de mujer comenzaron a ser interpretados por hombres. En esta época, los hombres eran igual de vendidos que las mujeres, y no había tabú alguno frente a la homosexualidad. Por otro lado, los comerciantes comenzaron a enriquecerse y pudieron acceder a los barrios del placer. Disfrutaban del sexo, sobre todo en los barrios de Yoshiwara y Shimabara. Las cortesanas, oiran en Edo (Tokyo) y tayu en Kyoto, trabajaban con clientes muy adinerados. Tuvieron una gran importancia en la sociedad de la época, siendo las superestrellas que más influyeron sobre la situación del Japón de la época. Por otro lado, muchas jovencitas fueron vendidas a los burdeles de Yoshiwara en especial. Fueron llamadas "las flores de Edo", y permanecían encerradas en los locales por mucho tiempo. En esta época surgieron los taiko-mochi o tamborileros. Paralelamente, surgieron prostitutas ilegales llamadas sancha-joro, que trabajaban en baños públicos ilegales. Aproximadamente en el año 1680, surgieron unas jovencitas bailarinas conocidas como odoriko, que no eran prostitutas, pero fueron vendidas como concubinas por sus padres de clase alta que en ese momento tendrían crisis económicas. Tristemente, se vieron forzadas ante la crisis económica a vender sus cuerpos. A principios de 1700, las odoriko fueron vendidas sobre todo a los burdeles de Yoshiwara, aunque ellas seguían actuando como bailarinas. Viéndose en una situación tal, decidieron unirse y denominarse a ellas mismas con el nombre de gei-ko. Esto dio lugar al nacimiento de las geishas como profesión formal. Algo que favoreció su popularidad fue el decline del negocio de las tayu y oiran. En el siglo XVIII la moda y el estilismo cambió, pasando de lo sobredecorado a lo pleno y natural. Se puso de moda el ikebana o arte floral japonés. La primera mujer que se considera geisha fue Kiku, de la zona de Fukagawa. Ella anunció su profesión en 1750 ó 1751. Sus artes se combinaron con la etiqueta de Ogasawara. Ella ofreció su compañía como servicio al cliente. Durante el siglo XVIII, todos los elementos de las artes de la geisha establecieron normas, como el tipo de clientes con los que tendrían que trabajar. Las geishas se volvieron muy populares rápidamente en Kyoto, donde estas mujeres aprendieron las artes de los taikomochi. Las geishas fueron controladas por el gobierno de la época, ya que decían tenían tanto éxito, que iban a robar el negocio a los dueños de los burdeles. El barrio de Yoshiwara estableció el primer Kemban (oficina de registro de geishas). Se crearon normas, en las que se requería que una geisha fuera a fiestas en grupo de al menos dos o tres personas. El obi debía atarse a la espalda, no en la parte frontal, como las tayu u oiran. En teoría, no estaba permitido que tocaran el shamisen o bailaran después de medianoche, pero siempre podía haber una excepción. Sobre 1820, el mundo de la flor y el sauce tomó una forma muy parecida a la que conocemos actualmente. En Edo (la actual Tokyo), las geishas actuaban en ryoteis y en salas de té llamadas machiai. En Kyoto surgieron las ochaya, las casas de té. En Gion se educaba a las geishas en el arte de la danza llevándolas a la escuela Inoue, que
actualmente sigue existiendo y sigue educando a las geishas y maiko de la zona. En 1813, ser geisha se convirtió en una profesión permitida. Mientras tanto, las sociedad japonesa estaba sufriendo una gran crisis económica, a la que sobrevivieron las geishas con mucha facilidad. Las niñas campesinas comenzaron a ser vendidas a las hanamachi. A finales del siglo XVIII, surgieron los danna o patrones, que pagaban a una geisha en concreto a cambio de recibir una atención mayor hacia el cliente por parte de ésta. En el año 1870, las geishas crearon el eslogan "Vendemos arte, no nuestros cuerpos". El kemban estableció nuevas reglas, como que no estaba permitido que una geisha se casara, para que así tuviera un danna que la mantuviera y que a la vez mantuviera la okiya. Por otro lado, la geisha tenía libertad para tener amantes, aunque muchas veces se mantuviera en secreto. Se comenzó a practicar el mizuaje, la pérdida de la virginidad de las aprendizas de geisha. En Kyoto, este hecho se manifestaba luciendo el peinado ofuku. El mizuaje se realizaba más o menos a los quince años de edad. Muchas jovencitas fueron forzadas a mantener su primera relación sexual con un hombre que a cambio había pagado una gran cantidad de dinero, pero las jóvenes que no eran geishas muchas veces se vieron forzadas a pasar situaciones peores. En cierto modo, las geishas tenían más libertad que las chicas jóvenes japonesas. En este momento, el término ukiyo cambió de ser pesimista a significar la admiración de estar en un mundo flotante aparte del real en el que uno se entretiene y disfruta.


Durante los años 1820-1870, la sociedad sufrió un cambio con la llegada de las colonias occidentales. Los extranjeros imponían su poder con una fuerte tecnología en cuanto a armas, algo que intimidó a los japoneses. Poco a poco, los americanos requirieron de los servicios de alguien que les acompañara mediante su estancia en Japón. Hombres solteros buscaban jovencitas con las que pasar el rato y entretenerse. El shogun les ofreció los servicios de las geishas, y he aquí el origen de la historia de Madama Butterfly, basada en el romance entre la geisha Okichi y T. Harris (el primer cónsul americano en 1856). La cultura japonesa fue llevada a occidente, teniendo influencia artística en aquella época, como el movimiento pictórico le japonisme.

En el período Meiji (1868-1912), la cultura japonesa se recuperó ante su crisis cultural. A pesar de los intentos por mantener su cultura tradicional, la cultura occidental tuvo una fuerte influencia, sobre todo en el vestuario, la tecnología, etc. El mundo de la flor y el sauce resurgió de dos maneras distintas: las geishas se dedicaban a acompañar a influyentes personalidades políticas de la época, sobre todo geishas procedentes de okiyas de Tokyo. Mientras tanto, en Kyoto se fomentó la tradición japonesa, al contrario que en Tokyo. Comenzaron a dar actuaciones en público sobre el año 1871, cuando comenzaron a darse exposiciones internacionales de la ciudad. Tuvieron un gran éxito. Años después, la moda japonesa comenzó a expandirse por el mundo occidental. Algunas geishas destacaron en el mundo occidental, como la geisha Oyuki Okumura (de Gion), que se casó con George Dennison Morgan en 1904. A la edad de cuarenta y cuatro años, Morgan murió. Oyuki volvió a Japón en 1938, siendo considerada la ex-geisha más célebre de la época. Mientras tanto, las hanamachi de Tokyo comenzaron a ser populares entre los extranjeros. Se produjeron regulaciones procedentes de la Unión de las Casas de Geisha de Japón, que decían: no se permitían geishas totalmente formadas por debajo de los 20 años de edad ni geishas ilegales, debían estar todas registradas en su oficina de registro.

Durante el período Taisho (1912-1926) hubo una época de optimismo. Una hanamachi de Tokyo abrió en 1913. Comenzaron a ponerse de moda los cafés, bares, locales que dejaron un poco de lado las casas de té. Durante la década de 1920, las hanamachi vivieron una época de gran auge, abriendo así dos nuevas hanamachi en Tokyo. A principios del período Showa (1926-1945) se produjo una etapa fascista en Japón, censurando obras artísticas como La historia de Gengi en 1933. Afortunadamente para las geishas, las autoridades fueron completamente hipócritas y continuaron patrocinando los hanamachi. Pocos años después, alrededor de 1941, el teatro de geishas de Gion Kobu Kaburenjo se convirtió en una factoría. Japón estaba en guerra, y el mundo de la flor y el sauce quedó desplazado a un notable segundo plano. El 5 de marzo de 1944, el mundo de la flor y el sauce debía disolverse por orden del gobierno. A consecuencia de ello, las geishas desesperadamente buscaron trabajos para sobrevivir a la Segunda Guerra Mundial. 
Fuente - www.geigi-gakko.castillejo.org
http://es.wikipedia.org/wiki/Geisha

miércoles, 6 de abril de 2011

Yoshiwara, Barrio de Placer con Licencia

La ciudad de Edo es el resultado de un plan urbanístico. El plano de Edo no refleja necesariamente su realidad, refleja mas bien una norma que la gente de Edo, principalmente sus regidores y los planificadores urbanos, concibieron en términos de espacio. En este sentido, el mapa es un texto discursivo en el lenguaje del espacio. La situación de Yoshiwara, el barrio del placer con licencia de Edo, a una cierta distancia del centro de la ciudad, epitomiza el concepto de lo que una ciudad debería ser y de como sus ciudadanos deberían comportarse, incluyendo costumbres y rituales. Un mapa, como tejido cultural de normas de ideas, indica la "normalización" de la ciudad, separando el locus de la maldad del sector "normal" de la ciudad. Yosiwara se estableció en 1617 como respuesta al desequilibrio entre géneros en los inicios de la ciudad. El proceso de construcción de la ciudad involucro primero un gran numero de trabajadores de la construcción. Al establecerse después Edo como capital política, los señores de provincias debían abrir y mantener despachos en ella, y trasladarse allí en años alternos, con sus samuráis. Estos hombres trabajaban en turnos de doce horas, desde las seis de la maniana hasta las seis de la tarde. Puesto que los miembros de las clases mas bajas de samurai no tenian permiso para llevarse con ellos a Edo sus mujeres, debian dejarlas en casa. La resultante superpoblacion de hombres solos hizo surgir la demanda de un barrio como Yoshiwara.
                                                                                  

YoshiwaraUrbanismo de solteros

El flujo de hombres hacia Edo continuo cuando la ciudad se convirtio posteriormente en Tokyo. La urbanizacion en Japon tomo una forma diferente de la que se dio, por ejemplo, en Inglaterra. Si alli los hombres se trasladaron desde el campo a las areas urbanas con toda su familia, causando problemas como pobreza, chabolismo y crimen, la migracion en el Japon fue exclusivamente de hombres solteros. El sociologo japones Jiro Kamishima llama a este fenomeno "urbanismo de solteros" y considera que dio origen a ciertas caracteristicas particulares en la formacion de la ciudad japonesal El centro de la ciudad se creo para satisfacer las demandas de los solteros, no de familias o parejas, una caracteristica que ha encontrado continuidad en la mayor parte de las ciudades de negocios, incluyendo Tokyo.


Yoshiwara si situaba originalmente dentro de Edo, cerca del castillo del Shogun. En 1657, el gobierno ordeno que el barrio del placer se trasladase mas lejos del centro de la ciudad, a una zona distante dos horas en barco o en palanquin desde su situacion original. El viaje servia como rito de paso de un mundo al otro. Al aproximarse a la zona, se veia una ciudad amurallada, rodeada por un curso de agua y con una sola puerta. Para las prostitutas era de hecho una prision. En la puerta los samurai debian dejar sus armas, de manera que todos fuesen tratados con igualdad dentro de los confines de este barrio donde el dinero era la unica ley.
Es bien sabido, sin embargo, que mas alla del mapa oficial existian numerosas zonas de prostitucion sin licencia y sin cartografia. esto es muy dificil de documentar hoy en dia, debido a la ausencia de documentos oficiales. A lo largo del periodo Edo, el gobierno Tokugawa hizo muchos cambios en las normativas, haciendolas en algunos casos mas estrictas. Pero esto era una cuestion economica para el gobierno, y raramente una preocupacion etica. La cuestion principal eran las licencias, puesto que una practica con licencia podria ser gravada con impuestos. Los locales sin licencia eran amenudo objeto de controles policiales, pero rara vez llego el gobierno a considerar seriamente los problemas eticos de la prostitucion.

Clasificacion de las mujeres: yujo y jionna.

La literatura Edo clasifica a las mujeres en dos categorias: yujo, mujer del placer, y jionna, literalmente mujer de la tierra.

Las prostitutas pertenecian a la primera categoria, mientras que todo el resto de las mujeres, la gran mayoria, pertenecia a la segunda. La primera categoria no era apta para el matrimonio; la segunda si. En otras palabras, a las prostitutas se les prohibia estrictamente la procreacion, mientras que las mujeres casadas eran forzadas a tener hijos. Ambas sufrian una alineacion de su sexualidad; las prostitutas eran alineadas del sexo para la procreacion, las esposas del sexo por placer. Esto situaba a las mujeres de Edo en una paradoja inextricable: los hombres admiraban a las prostitutas, mujeres de placer, a veces incluso como diosas del placer, como medio para alcanzar el mundo celestial, mientras que despreciaban a las mujeres de la categoria apta para el matrimonio, considerandolas sin interes, mujeres de la tierra. La fertilidad y la maternidad se igualaban a aburrimiento y falta de sofisticacion, oscuridad y fealdad, ataduras terrenas y restricciones sociales, secularidad y seriedad. Una mujer clasificada como jionna no era considerada pareja adecuada para hacer el amor. Todo pensamiento erotico se centraba alrededor de las yujo, mujeres profesionales que habian desarrollado la refinada metafisica del amor.


La paradoja cultural del amor: del yaho al iki

Los ciudadanos de Edo eran muy conscientes de la paradoja cultural del amor. Puesto que una prostituta era buena para el sexo pero no para ell matrimonio, amar y esposar seriamente una prostituta era afrontar las reglas y confundir lo real con lo irreal. Una gloriosa prostituta de alto rango, esposada, se transferia de la categoria de yujo a la de jionna, de mujer de placer a mujer de la tierra, esposa maldita. La categoria cultural de yujo idealiza a las mujeres alejandolas de su propia sexualidad, y las convierte en artefactos culturales.

En este contexto el amor se convierte en un juego metafisico, comenzado en el estadio menos refinado, yaho, y culminando en el mas refinado, iki. Alcanzar la meta en este juego es convertirse en un maestro del amor, tsu. Los heroes y antiheroes desvritos en la literatura popular de Edo se situan en algun punto a lo largo de este continuo entre yaho e iki, que va de la completa ingnorancia a la mas alta sofisticacion. Aquellos que solo en parte conocen las reglas del juego son los mas ridiculizados. La ignorancia completa se tolera, pues uno que es ignorante no puede seguir las reglas y permanece fuera del juego.

Hay una paradoja profundamente enraizada en la logica de este refinado juego cultural. Puesto que la yujo es irreal, tomar a su amor por real es romper las reglas. Pero no tomar su amor seriamente es er incapaz de apreciar la belleza del juego. La verdad esta en algun punto entre lo real y lo irreal. En la frontera entre lo real y lo irreal hay una parte real del cuerpo, el dedo meñique cortado de la mano de yujo. Las prostitutas ofrecian su dedo meñique como prueba de su amor por su cliente cuando era acusada de ser infiel. La fidelidad de la prostituta es una paradoja real, mientras que la parte del cuerpo es un objeto real. No pocas prostitutas perdieron varios dedos en este juego. Por su parte, la yujo distinguia dos categorias de hombre: amantes y clientes. Si se enamoraba seriamente de un cliente, lo convertian en amante. Para ello. lo mantenia con ella por su cuenta, acumulando una deuda que podia en algunos casos resultar en desastrosa tragedia.
Pero esto es tambien una ruptura de las reglas, puesto que requiere que el cliente se salga del juego y deje de participar en el. Para un hombre, triunfar en el amor de este modo es el extremo del yaho, el extremo de la sofistificacion iki, aburrida seriedad. Pero un maestro del amor es consciente de los resultados ironicos de la sofistificacion: no hay autentico placer, puesto que todo esta tan bajo control. La formacion refinada del Tao del sexo en el periodo Edo lleva a una vision cinica de la sexualidad. La unica salidad de esta paradoja es unir lo real con lo irreal por medio de la muerte. La muerte pone fin al dilema entre el juego y vida real. La muerte inspirada por el amor es por ello un motivo recurrente y dominante en la literatura Edo, epitomizada por Monzaemon Chikamatsu, el gran autor de teatro kabuki, que creo numerosas tragedias de amor en el siglo XVIII. El fatal desenlace de la paradoja entre lo real y lo irreal es resultado del gran vacio entre el ideal cultural y la realidad de la vida de las yujo.

Costumbres Sexuales en la Comunidad Rural

En una sociedad de clases como la del Japón pre-moderno, sin embargo, no basta con considerar las costumbres sexuales de las clases urbanas medias y altas. El código erótico de Edo llegó a ser un código de clase por el cual una clase emergente de ciudadanos urbanos se distinguía de los samurai, así como de las clases campesinas. Es, por tanto, necesario entender la diferencia entre la idea urbana de sexo y la de la comunidad rural.

Disponemos de documentos escritos y visuales de las prácticas de las clases altas, pero los hábitos sexuales de los campesinos, que eran la mayoría de la población, han sido descuidados por los historiadores debido a la ausencia de documentos de época disponibles, como resultado del bajo índice de alfabetismo de esta clase. Los estudios actuales de costumbres populares, basados en historia oral y en discursos narrativos, han indicado la existencia de códigos y prácticas sexuales entre comunidades campesinas, muy diferentes de los de las clases samurai y mercantil.

Contrariamente a la creencia popular que asume la subordinación y explotación de las mujeres japonesas, epitomizada por el texto Comfucionista Onna Daigaku (Educación Suprema de las Mujeres), la mayoría de las mujeres japonesas vivía al margen de este código moral opresivo. Para quienes no leer, no existen textos confucionistas. Había una alta tasa de divorcio tanto entre los hombres com entre las mujeres, hasta que el gobierno Meiji introdujo el código civil imperial a finales del siglo XIX. Las clases populares no valoraban la virginidad, y les preocupaba poco la fidelidad de las mujeres casadas. Vivían una vida sexual distinta con reglas distintas.

El régimen Tokugawa dejó una autonomía considerable a la vida de los pueblos, que por tanto permaneció intacta. Su mandato imperialista no interfirió con las estructuras tradicionales de poder. Los comendadores asignados por los Señores controlaban sólo el más alto nivel de autoridad de los pueblos, dejando los derechos y deberes de los habitantes al conjunto de la comunidad. Por este motivo, el gobierno Meiji, cuya meta, muy diferente, era la de crear una nación estado, tuvo que emplear un gran esfuerzo en desmantelar el pueblo como unidad autónoma. Aunque cada casa estaba representada por un patriarca, su autoridad, sometida a constantes interferencias por parte de la comunidad, era limitada. De hecho, la casa campesina era mucho menos patriarcal que la casa samurai. Las prácticas sexuales estaban también enmarcadas en la autonomía del pueblo, y por tanto reguladas por la autoridad popular. Esta promiscuidad premarital institucionalizada era similar al "cortejo vespertino" de la Europa medieval. A la edad de iniciación (unos catorce años para chicos o el momento de las primeras menstruaciones para las chicas), los jóvenes del pueblo pasaban a formar parte de cohortes delmismo sexo y de las misma edad. Cada cohorte compartía la casa de un vecino importante y quedaba bajo su supervisión. Los chicos del grupo visitaban a las chicas en sus casas por la noche y dormían juntos. ESte sistema de alojamiento en grupo servía como escuela de vida social y como lugar donde se transmitían los conocimientos de agricultura o artesanía, y donde se intercambiaba información sexual. Los padres estaban obligados a permitir que los chicos de los pueblos viesen a sus hijas. Aquellos que impedían las visitas a sus hijas sufrían sanciones similares a las de los Charivari de la Francia medieval: se extendían heces alrededor de sus casas o se les negaba el trabajo comunal en sus granjas. Puesto que la cohorte de los chicos era la más fuerte en el sentido físico, las amenazas de viloencia eran muy eficaces. Cuando, un joven encontraba que una chica podría ser pareja adecuada para él, los padres anfitriones de su cohorte visitarían a los de la chica pidiéndole la mano en su nombres. No era posible el desacuerdo por parte de los padres, puesto que en ese punto, el grupo de los chicos ya había pactado el acuerdo. La cohorte ejercíal el poder en lo que respecta a alianzas matrimoniales.

Esta práctica reflejaba una estructura de poder basada en la edad y en el sexo. La promiscuidad premarital institucionalizada, ampliamente practicada en toda Oceanía, no era realmente tan promiscua como pueda parecer. Practicada según reglas estrictas y bajo el control de la comunidad, era estrictamente endogámica dentro del pueblo. Si una chica de un pueblo se relacionaba con un chico de fuera, tanto ella como su pareja se enfrentaban a duros castigos, siendo en algunos casos golpeados casi hasta la muerte. Sin embargo, si un chico de otro pueblo quería relacionarse con una chica, podía seguir ciertas formalidades para obtener la aprobación del grupo de los chicos. Esto sugiere que la sexualidad de las chicas era tratada como propiedad colectiva. Esta práctica estaba también bajo ciertas normas: un chico no podía escoger pareja por sí mismo, y las chicas no podían negarse a ser visitadas por un chico. La distribución bastante igualitaria del sexo implica que podían darse alianzas matrimoniales entre cualquier familia del pueblo de parecido nivel social. Las hijas de campesinos endeudados y sin tierra estaban en un nivel inferior. No podían pertenecer al grupo de las chicas "el grupo de las futuras esposas", siendo la mayor fuente de aprovisionamiento de prostitutas. Las nodrizas y doncellas enviadas desde otros pueblos tampoco eran admitidas en el grupo de las chicas. La sexualidad de estas chicas de clase baja estaba a merced de la explotación de los hombres del pueblo.


Texto extraido del articulo Urbanismo y transformacion de la sexualidad: de Edo a Tokyo de Chizuko Ueno.